Interrogatorio - Segundo acto
Desde siempre hemos sido adiestrados para creer que solo existen dos estados de ánimos, felices los azules y tristes los violetas. Pero existe un sentimiento justo antes de la tristeza al cual no he podido bautizar aun, ese sentimiento solo es quien presenta a la futura señora tristeza.
Justo cuando los arboles ya no respiran, justo cuando el sol frió congela nuestra aura, justo cuando la luna no puede iluminar mas, en ese preciso instante el alma tranquila se lanza al inmenso vació, a la eterna caída en la eternidad.
Mas abajo, todo un mar de dudas agridulces esperan el bocado de sus milenios, y es que todos y cada uno de nosotros tenemos nuestro propio abismo, nuestro propio mar de dudas, todos y cada uno de nosotros en algún momento de la existencia ha sido un feliz azul ó un triste violeta.
Seguir el rumbo?
Detener la marcha?
Esperar al tiempo aunque este jamas se sentara a esperarnos?
De hecho no existe una formula infalible para esquivar las animas nefastas que pintan las paredes del espíritu con morados intensos y violetas pálidos, cada mar tiene su orilla, cada abismo su fondo, cada duda su respuesta.
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